martes, 15 de diciembre de 2009

Maze Cap. 1 (YeWook)

Titulo: Maze
Pareja: YeWook
Clasificación: +18
Género: Angst (q raro, eh? xD) Lemon, Violacion (?)
Notas: Pues esto mutó de un oneshot porn a un fic angst asi q espero q os guste ^^ . Para mi suegra gargolita (?) Namda pa ti!! XD


Finalmente estaba de vuelta en Corea. Después de 4 años había regresado a su hogar. Bajó del avión colocándose sus gafas de sol y dirigiéndose a por su equipaje entre la multitud.

Unos minutos después un chofer lo guiaba de vuelta a su casa. Miraba todo con curiosidad, descubriendo como varios lugares tan conocidos para el habían cambiado.

La puerta de la mansión se abrió para recibir a Jongwoon, el hijo único de una adinerada familia de Seúl. Unos brazos lo rodearon apenas bajó del coche.

-Ya madre, suéltame o me vas a matar- medio rió tratando de zafarse del agarre.

-Te habíamos extrañado hijo.- dijo la Señora, yendo hacia el salón de la enorme casa.- ¿Y qué tal las cosas por Estados Unidos?-

-Bien, ya me licencié, pero no podía esperar a volver, extrañaba demasiado todo esto- decía sonriendo a su madre, sin embargo la vista se le fue de un lado a otro, revisando cada rincón buscando un rostro demasiado conocido para el.

-Bueno, en ese caso ya tendrás tiempo de ponerte al dia. Ahora te dejo que descanses, yo voy a ir a la oficina a encargarme de algunos papeleos.- se inclino para besar la mejilla del joven- Luego nos vemos hijo.

Tan pronto como la mujer se hubo marchado Jongwoon se puso en pie, recorriendo la casa. Había caras nuevas entre el servicio, lo cual le extrañó enormemente. Finalmente y tras comprobar que la persona a la cual buscaba no estaba por la mansión se dirigió a las habitaciones destinadas a los empleados, tocando en aquella en la que tantos buenos momentos había pasado, sin embargo no fue el inocente rostro de sus recuerdos el que se mostró tras esa puerta sino el de un señor mayor de unos 50 años.

-Oh! Usted debe ser el señorito Jongwoon. ¿Desea algo? - la voz del hombre lo sacó de sus cavilaciones.

-Esto… Yo buscaba a Kim Ryeowook. Ésta era su habitación.- indicó el muchacho, tratando de mirar tras el cuerpo del hombre para reconocer algo en ese cuarto.

-Lo siento joven, el chico al busca y su familia se fueron de aquí hace 4 años, su madre los despidió, ese es el tiempo desde que yo estoy trabajando en este lugar.-

Jongwoon no cabía en si de la sorpresa. ¿Se habían ido? Y ¿A dónde? Muchas preguntas golpeaban su mente y solo había una persona en esos momentos que podría decirle algo, solo una persona que debería rendirle cuentas y esa era su madre.

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Salía de la oficina general de la empresa familiar hecho una furia. Todo había sido su culpa. Lo habían alejado para poder deshacerse de ellos. Su madre se lo había dicho sin ningún tapujo. Todo fue para separarlo de Ryeowook porque sospechaban de la estrecha amistad que tenían y el como un estúpido se había dejado engatusar por su madre y por todas esas palabras bonitas sobre el extranjero, marchándose sin siquiera despedirse de su amigo que estaba en un viaje de estudios. Una simple carta llena de promesas de que volvería… Una carta que nunca había llegado a su destino fue su despedida. Carta que ahora apretaba entre sus manos mientras que se dirigía a su coche.


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Pasaron dos meses. Dos meses en los que en ningún momento dejó la búsqueda del menor. Recorrió todas las universidades y las escuelas de canto de la capital y las ciudades cercanas. Sabia que Ryeowook era inteligente y que le encantaban las artes y cantar así que centró su búsqueda en eso, sin embargo no tuvo éxito alguno. Parecía que se lo había tragado la tierra.

Era de noche y se dirigía de vuelta a su casa tras otro día de exhaustiva búsqueda. Se detuvo en un semáforo cuando al fijar la vista en uno de los callejones algo llamó su atención. Un joven estaba contra la pared, manteniendo su vista hacia la carretera mientras que un viejo estaba sobre el, besándolo, acariciándolo de forma desesperada.

Por unos instantes se sintió asqueado por el espectáculo que estaban dando en medio de la calle. Sin embargo se quedó pasmado al mirar el rostro del joven, no podía creerse lo que estaba viendo. Ese no podía ser su Ryeowook, debería de tratarse de alguien que se le parecía demasiado.

El sonido de las bocinas de los coches que estaban tras el instándole a que se moviese lo sacaron de sus cavilaciones, arrancando el coche y tomando la curva a una velocidad demasiado parsimónica.

………….

Sentía como las manos de ese hombre recorrían su cuerpo, deshaciéndose de los botones de su camisa con torpeza mientras pasaba su lengua por todo su blanquecino torso.

Llevaba tiempo haciendo esto, aun así no podía evitar el seguir repugnándose ante el toque de esos hombres ebrios, ansiosos de sexo que lo contrataban para desfogarse.

-Eres hermoso, pequeño- hablaba entre jadeos su cliente de turno mientras besaba su cuello a la vez que frotaba su entrepierna contra la adormecida del menor.- ¿Qué pasa? ¿No te gusta que te den atenciones? - preguntó el hombre al notar la inactividad de la intimidad del castaño. - Entonces pasemos directamente a la acción-

De un bruco tirón, volteó a Ryeowook, haciendo que su pecho y su rostro chocaran contra la fría pared de ladrillos. Las manos del mas alto tiraban del pantalón del otro de forma desesperada, dejando en pocos segundos al descubierto la retaguardia del menor, tanteando con sus dedos esa rosada entrada, consiguiendo por primera vez oir los gemidos de Ryeo.

-Mmmm… Me encanta tu voz… Voy a hacerte gemir de verdad…- sintió como los dedos fueron retirados de su interior y como algo aun mas grande presionaba en su entrada, haciéndolo cerrar los ojos preparado para lo que vendría.

Sin embargo el embiste nunca llegó, sino que sintió como el cuerpo del otro era retirado bruscamente del suyo, escuchando el golpe sordo contra el suelo.

De forma instintiva se subió los pantalones, dándose la vuelta para ver lo ocurrido y quedándose paralizado en ese mismo momento.

Su corazón debía de estar jugándole una mala pasada… El rencor estaba recorriendo su cuerpo entremezclado con el sentimiento de alegría que hacía mucho que no experimentaba.

-¿Pero que coño te crees que haces? ¡¡Si quieres tu también espera tu turno!!- gritó su cliente mientras se levantaba del suelo dispuesto a emprender contra el desconocido quien esquivó el golpe fácilmente, propinando una nueva estocada contra el mayor, quien salió de ahí despavorido.

El silencio inundó el lugar por unos momentos. Ambos con la mirada fija en el otro, analizando sus sentimientos, decepción en el rostro de Jongwoon, resentimiento en el de Ryeowook, sin embargo no fue sino hasta que el menor se volteó decidido a marcharse que Jongwoon no habló.

-Te he estado buscando. Nunca pensé que ahora fueras… Esto-

El pequeño escuchó la voz de su amigo de la infancia sin siquiera voltearse a verlo.

-Pues ya ves… Las vueltas que da la vida… Este es mi trabajo ahora y tu me has hecho perder un dinero muy valioso- dijo mientras trataba de seguir su camino sin embargo la mano del moreno lo retuvo sujetando con fuerza su brazo, haciendo que de los labios de Ryeo se escapase un pequeño quejido.- ¡¡Suéltame!!

-Llevo dos meses buscándote y mira como te encuentro… No voy a dejar que te vayas así de facil.-
Dijo en tono serio el mayor, mirándolo a los ojos.

Ryeowook forcejeó hasta soltarse del agarre, desesperándose por segundos.- Vaya!! El señorito Jongwoon lleva buscándome dos meses… Como he podido cometer tal falta??- dijo con ironía en la voz.- Quizás si el señorito hubiese dado señales de vida en estos 4 años no hubiera tenido tanto problema en encontrarme… Aunque quien sabe… Igual se hubiese avergonzado mucho antes de ser amigo de un puto que vende su cuerpo por dinero.- esas palabras eran como puñales tanto para uno como para el otro, sin embargo era la cruel realidad y nadie podía hacer nada para cambiarla.

-Ryeowook yo… Lo siento…-

-¿Qué lo sientes? No.. Créeme… Mas lo siento yo. La persona en la que confiaba fielmente se marcha al extranjero sin decirme nada dejándome abandonado como a un perro. ¿Por qué sabes qué? Así nos trataron a mi madre, a mi hermano y a mi. Como si fuéramos perros a los que se hecha de casa cuando ya no son útiles. Y todo por tu culpa. Porque tu madre pensaba que era una mala influencia para su hijito.- las lagrimas estaban saliendo de sus ojos contra su voluntad, pero llevaba años guardándose todos esos reproches y finalmente había llegado el momento de desahogarse.- Por tu culpa ahora soy lo que soy, por tu culpa tuve que dejar mis sueños y por tu culpa… Mi madre esta muerta. Así que aléjate de mi Jongwoon, no quiero volver a verte a menos que la próxima vez sea para contratar mis servicios y hacerme ganar dinero.- y sin una sola palabra mas se marchó de ahí echando a correr con toda la velocidad que sus pies le daban, sin mirar atrás, sin poder evitar que las lagrimas fluyeran sin cesar.


……………………………………..

Un soleado dia, un enorme jardín y la fragancia de las flores eran el escenario de ese hermoso espectáculo. Sentado sobre la hierba observaba sonriente a Ryeowook quien entonaba una hermosa melodía, la cual iba a presentar al concurso para conseguir la beca en la academia de música mas cara de la ciudad.

-¿Y bien? ¿Qué te pareció? - preguntó animado el chico sentándose junto a él - ¿Crees que consiga la beca?-

-Seguro que si- dijo revolviendo los cabellos castaños- Cantas genial. De seguro que te ofrecen entrar sin problemas- una sonrisa correspondida y ambos se tumbaron sobre la hierba.

El silencio, acompañado por la suave brisa reino por unos momentos hasta que finalmente Yesung se decidió a hablar.- ¿Ya tienes listo el equipaje?-

-Si. Lo terminé ayer. Mañana salgo temprano. Pero volveré en una semana.- levemente el pequeño se volteó para mirarlo a los ojos- ¿Crees que podrás vivir sin mi durante estos 7 dias? - preguntó bromista.

-Tsk… Será duro. Pero tendré que aguantarlo- una carcajada por parte de ambos y de pronto seriedad por parte de Jongwoon.- Wookie… Cuando vuelvas… Tengo algo muy importante que decirte. ¡Prométeme que me escucharás!-

-Claro que lo haré. Estoy impaciente por oir lo que me tengas que decir.-

…………………………

Ese recuerdo inundaba la mente de Jongwoon. Fue el último día que vio a Ryeowook. El día después el menor se fue de viaje de estudios y a los pocos días el se fue a Estados Unidos. Y al final… Esas palabras se quedaron por decir… Y lo peor de todo es que ahora, después de haber encontrado a su Wookie, éste lo odiaba, y tenia razones para hacerlo.

No pudo dormir en toda la noche. Recordando como las manos de ese asqueroso tocaban a Ryeowook, oyendo los gemidos del pequeño ante esos roces, gemidos que poco después se volvieron reproches contra el. Y esas lagrimas a las que siempre había sido débil inundando el rostro del pequeño. Esas imágenes se repitieron una y otra vez en su mente.

……………………………………………..

Agotado recorría las frías calles. Amanecía cuando regresaba a su casa. Si a el lugar en el que se estaba quedando podía llamarse así.

El barrio en el que vivía era uno de los mas pobres de la ciudad, pero era lo mejor que podía permitirse. Desde la muerte de su madre el había tenido que apañárselas por si mismo. Tenia que seguir adelante, por el y por Henry. No podía permitir que su hermano pasara hambre, o no pudiese asistir a la escuela, aunque eso significase el sacrificarse a el mismo y a sus sueños.

Entro en su pequeño piso, el cual constaba de una habitación un baño y una pequeña cocina-salón con apenas decoración, tan solo las cosas necesarias para vivir.

Cerró la puerta lo mas despacio posible para no despertar al pequeño, dirigiéndose al baño. Esa se había vuelto su rutina, llegar de ese trabajo y meterse a bañar, tratar de arrancar de su cuerpo ese sentimiento de suciedad que lo embargaba. Se quitó la ropa rápidamente, mirándose al espejo por unos instantes y visualizando las marcas que su ultimo cliente se había encargado de dejar por todo su cuerpo haciendo una mueca de total desagrado y volteándose para abrir el grifo y meterse bajo el chorro de agua, estremeciéndose al notar el frío recorrer su pequeño cuerpo a pesar de que ya tenia 21 años. Se lavó con fuerza, tratando de borrar todo rastro de lo que había ocurrido esa noche, recordando entonces a Jongwoon y entristeciéndose. Así que había vuelto… ¿Pero ya para que? Ya todo se había perdido… Ya no era el mismo chico alegre que iba canturreando a todos lados. Aquel amigo incondicional. Ahora era otro completamente, un ser que trataba de no hablar mas que lo necesario, que había tenido que vender su cuerpo para poder mantenerse… Alguien que estaba sucio.

Finalmente cerró el grifo secándose levemente con una toalla antes de ponerse el pijama y dirigirse a la cocina para preparar el desayuno para Henry. Casi estaba listo cuando el pequeño apareció somnoliento por la puerta del dormitorio.

-Buenos días Hyung- saludó entre bostezos provocando una sonrisa por parte del mayor.

-Bueno días- contestó volteándose y dejando el desayuno del pequeño en la mesa- Desayuna y preparate para las clases- habló mientras se quitaba el delantal desperezándose y revolviendo después el cabello de su hermano.

-¿Tu no desayunas Hyung?- preguntó el mas pequeño mientras tomaba asiento.

-No… No tengo hambre.- dijo con una sonrisa- Además… Voy a dormir un rato, en unas hora empieza mi turno en el restaurante y necesito descansar.- y con esas palabras se dirigió a la habitación.

Tenía dos trabajos, uno durante el dia lavando los platos y los vasos en un restaurante y otro durante la noche. Sin embargo de ese segundo trabajo su hermano no sabía nada. Se había encargado de hacerle creer que ya que en el restaurante no le pagaban lo suficiente estaba haciendo un doble turno.

Y era cierto que no le pagaban lo suficiente para afrontar los gastos de la casa, la comida y el colegio del menor. Por eso tenía que vender su cuerpo.

Completamente agotado se dejó caer sobre su duro colchón, arropándose con una sabana antes de caer en un profundo letargo.

…………………………..

Unos golpes en la puerta lo sacaron de su trance.

-Joven Jongwoon, la persona a la que estaba esperando ya ha llegado.- informó uno de los mayordomos.

-Está bien.- dijo volteándose en dirección a la puerta. - Hazlo pasar a la biblioteca, ahí lo atenderé- terminó cogiendo de su repisa un marco de fotos.

-Si señor- dijo el hombre y con una reverencia se retiró de la habitación.

Yesung terminó de recoger algunos papeles y bajó a la biblioteca donde un hombre con gabardina lo estaba esperando.

-Buenos dias, Señor- saludó el hombre mostrando sus respetos.- Me dijeron que quería contratar mi servicios.-

-Si.- Afirmo muy serio Yesung tendiéndole la foto que llevaba en la mano.- Quiero que averigüe todo sobre esta persona-

1 comentario:

  1. OMG!!! K intentara Yesung? mmm... Me da pena Wook T^T, el pobre tiene k hacer eso por su hermano *snif*
    Si, sep k soy masoca pero quiero otro capi T.T

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